Noticias

Viernes, Junio 14, 2019

Organizamos una jornada sobre estrés térmico en el centro Issga de Ourense

Ourense, 14 de junio de 2019.- El estrés térmico es la causa de los diversos efectos patológicos que se producen cuando se acumula excesivo calor (tensión por calor) o se elimina excesivo calor (tensión por frío) en el cuerpo humano. Entendemos por estrés térmico la presión que se ejerce sobre la persona al estar expuesta a temperaturas extremas y que la igualdad de valores de temperatura, humedad y velocidad del aire, presenta para cada persona una respuesta distinta dependiendo de la susceptibilidad del individuo y su aclimatación.

Tradicionalmente en prevención se utilizó el término estrés térmico para referirse a las situaciones de trabajo muy calurosas. Para evaluar los riesgos de la exposición al calor se debe tener en cuenta tanto la carga neta de calor a la que los trabajadores están expuestos y que resulta de la contribución combinada de las condiciones ambientales del lugar donde trabajan, la actividad física que realizan y las características de la ropa que llevan, como la respuesta fisiológica del cuerpo humano para mantener la temperatura interna en el rango adecuado.

Al mismo tiempo para el control adecuado de este riesgo se deben conocer los factores de riesgo individuales y las medidas preventivas que se deben llevar a cabo.

Se presentó la campaña del Issga sobre trabajo y calor con material informativo dirigido a trabajadores de aquellas actividades en las que puede haber sobrecarga térmica de manera permanente por el tipo de actividad o en la época estival por la influenza de la temperatura exterior, incidiendo especialmente en los principales factores de riesgo y en las medidas preventivas y actuaciones básicas.

Necesitamos mantener nuestra temperatura corporal alrededor de los 37° C para funcionar con normalidad. Si nuestro cuerpo acumula calor se ponen en funcionamiento los mecanismos fisiológicos de pérdida de calor (fundamentalmente sudación y vasodilatación periférica) para bajar su temperatura.

Si a pesar de todo, la temperatura central del cuerpo supera los 38° C, se pueden producir distintos daños a la salud, más grabes cuanto mayor sea el calor acumulado, cuando se superan los 39° C comienza el riesgo de golpe de calor.

Este material se utilizará como base para una campaña de asesoramiento y sensibilización a los sectores afectados haciendo especial difusión del material en la época estival para aquellos sectores cuyo riesgo aflora sobre todo en este período.

Durante la jornada también se expuso una visión relativa al ambiente térmico y sus efectos, distinguiendo entre disconfort y estrés térmico, se abordaron los distintos métodos de evaluación tanto de los estrés por frío como por calor, así como los criterios para elegir entre los distintos métodos habida cuenta su complejidad y precisión. Por último, se analizaron las distintas situaciones reales de riesgo derivadas de las condiciones climáticas adversas en las obras de construcción.