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Viernes, Abril 05, 2019

Más de 150 personas asisten en A Coruña a una jornada sobre el formaldehído

A Coruña, 5 de abril de 2019. El Centro ISSGA – A Coruña acogió hoy la jornada técnica “El formaldehído y su toxicidad” organizada por el ISSGA en colaboración con MC Mutual y en la que participaron más de 150 personas.

La base de datos del sistema internacional de información sobre cancerígenos en el lugar de trabajo CAREX 1999, estimaba en 971.000 el número de trabajadores expuestos en la UE15. Pero de los aproximadamente 21 millones de toneladas producidas anualmente, casi la mitad se emplea para hacer las resinas de formaldehído, que son adhesivos extremadamente fuertes y se emplean en las industrias de tableros de madera, papeleras y de plásticos. En Galicia el sector de la fabricación de tableros de madera utiliza diariamente mezclas que contienen formaldehído. También pueden estar expuestos anatomopatólogos y otro personal de laboratorio del sector sanitario

El formaldehído es una sustancia que se produce naturalmente en los mamíferos como consecuencia del metabolismo oxidativo, y forma parte de frutas y otros alimentos. Además de estas fuentes naturales, otras fuentes de exposición extralaborales incluyen los procesos de combustión: los escapes de los automóviles son la mayor fuente de formaldehído en el aire, también las emisiones de plantas de energía, incineradoras, refinerías, y calderas de calefacción. También se encuentra en el humo de tabaco. Se puede liberar formaldehído de tableros aglomerados de madera, alfombras, pinturas y barnices, al cocinar algunos alimentos y por su uso en desinfectantes y conservantes. En el aire, el formaldehído tiene una vida corta, porque se elimina por procesos fotoquímicos, precipitación y biodegradación por bacterias. Pero además puede haber absorción dérmica por su presencia en cosméticos, y por contacto con tejidos y otros productos de consumo que lo contengan.

La exposición laboral a formaldehído puede darse en una amplia variedad de tareas e industrias: en construcción el barnizado de muebles y suelos de madera y el uso de las minerales, en el acabado de los textiles, la industria de la confección, el tratamiento pieles y en fundiciones; también están expuestos trabajadores sanitarios, de las industrias del papel, abrasivos, gomas y de la propia fabricación de esta sustancia.

A la ubicuidad de esta sustancia y la amplia variedad de fuentes de exposición laboral y extralaboral, se añade la consideración de sus peligros toxicológicos, pues además de la posibilidad de irritación y quemaduras graves por contacto, es tóxico por todas las vías de entrada, se suponen que es un carcinóxeno para el hombre, se sospecha que es mutágeno, y se clasifica cómo sensibilizante porque puede provocar reacciones alérgicas en la piel. En España, en 2018 se adoptó un VLA-ED para esta sustancia, para la que hasta entonces solo se fijó un VLA- EC.

Como se indicó anteriormente, recién se adaptaron los valores límite ambientales para el formaldehído, en línea con los valores propuestos por el comité científico europea, según lo cual no se esperan efectos adversos (incluyendo efectos cancerígenos) se se respetan estos nuevos valores límite. Con todo, el formaldehído está clasificado cómo cancerígeno (cat. 1 B) y mutagénico (cat. 2), por el cual es de aplicación el RD 665/1997, lo que implicaría que la exposición debería ser lo más baja posible.

Esta aparente contradicción expone diversas cuestiones que fueron analizadas por los ponentes de esta jornada, como, por ejemplo si es aceptable una concentración de formaldehído en el puesto de trabajo próxima a los niveles ambientales; si la exposición a formaldehído de las mujeres embarazadas/lactancia materna lleva un riesgo adicional si las concentraciones están por debajo de los valores límite; si tiene sentido aplicar con precisión el RD 665/1997 en el caso de formaldehído o incluso en que debería consistir la vigilancia de salud, considerando los posibles efectos tóxicos de esta sustancia.