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Viernes, Noviembre 08, 2013

El ISSGA organiza una jornada en Pontevedra sobre ruido industrial y la sordera profesional

Redondela (Pontevedra), 8 de noviembre de 2013.- El Instituto de Seguridad y Salud Laboral (ISSGA), organizó hoy en su centro de Rande (Pontevedra) una jornada sobre ‘Ruido industrial y sordera profesional' con el objetivo de recordar y, en algunos puntos, actualizar los conocimientos sobre la agresividad del ruido y el reconocimiento precoz de sus efectos nocivos, con el propósito de mejorar las actuaciones preventivas sobre el foco emisor y, en esta jornada en particular, sobre el trabajador afectado.
 
La directora del ISSGA, Adela Quinzá-Torroja, clausuró hoy esta iniciativa y explicó que el ruido puede afectar a la conducta, producir una pérdida temporal de la audición y, si su nivel es lo suficientemente elevado, puede ser responsable de un daño permanente en el mecanismo auditivo.
 
La sordera por ruido es aquella que se origina por consecuencia de someter al oído interno la unos niveles de presión sonora excesivamente altos, dando lugar la una pérdida de sensibilidad auditiva que, para ser catalogada como profesional, requiere que los dichos niveles se den en el ambiente de trabajo, sean consecuencia de este y superen un límite.
De hecho, está entre los 10 principales problemas de salud relacionados con el trabajo y es el mayor riesgo ocupacional indemnizable, dado el elevado número de personas que se ven expuestas a esta, habida cuenta la existencia de diferentes fuentes de ruido, también había sido del trabajo, tales como el tráfico rodado, la asistencia a locales de esparcimiento y conciertos de música, utilización de auriculares, el deporte con armas de fuego o el pilotaje de embarcaciones marinas, entre otros.
 
Independiente de las características del ruido hay que considerar las condiciones de trabajo en las que se desarrolla la actividad laboral, puesto que la existencia de sustancias químicas tóxicos para el oído, tales cómo lo COl, disolvente, algunos materiales pesados y la presencia de vibraciones y frío, actuarían lesionando directamente al oído o bien favoreciendo el efecto nocivo del ruido.
Quinzá-Torroja destacó que sus repercusiones no afectan únicamente a la audición, sino que pueden tener efectos cardiovasculares (hipertensión arterial, taquicardia), en el rendimiento y salud mental (somnolencia, irritabilidad, cansancio, dolor de cabeza, insomnio) y otros como trastornos gastrointestinales o inmunolóxicos.
 
Programa de conservación de la audición
Con el objeto de conservar la audición de los trabajadores expuestos al ruido, es imprescindible establecer, junto con otras medidas preventivas, políticas de control auditivo sobre estos. En España los trabajadores expuestos a niveles de ruido superiores a 80 dB deben someterse la un control audiométrico quinquenal. Este control será trienal si el ambiente ruidoso superara los 85 dB.
En estas evaluaciones periódicas debe tenerse en cuenta se se produce un cambio significativo del albor auditivo. De acontecer esto, podría existir una protección inadecuada del trabajador que obligaría a reconsiderar las medidas preventivas tomadas. Para que estos programas tengan una efectividad real, hay que realizar un seguimiento a largo plazo de las medidas técnicas adoptadas y dar una mejor información y entrenamiento en el uso de los protectores auditivos por los trabajadores.