Jueves, Marzo 15, 2012
Cerca de 200 personas participaron en dos jornadas técnicas de formación sobre accidentes laborales no traumáticos
La directora del Instituto Gallego de Seguridad y Salud Laboral (ISSGA), Adela Quinzá-Torroja, clausuró hoy la jornada celebrada en Rande (Pontevedra), que se suma a la de ayer, que tuvo lugar en A Coruña.
El objetivo de esta jornada es dar a conocer las estadísticas, aclarar los conceptos legales, mostrar cuáles son los factores de riesgo cardiovascular modificables y como se pueden corregir.
Rande (Pontevedra), 15 de marzo de 2012.- Cerca de 200 personas participaron en dos jornadas sobre accidentes de trabajo no traumáticos, organizada por el Instituto Gallego de Seguridad y Salud Laboral (ISSGA), dentro de su oferta formativa para 2012. Las jornadas tuvieron lugar ayer en A Coruña y hoy en Rande (Pontevedra).
La directora del ISSGA, Adela Quinzá-Torroja, clausuró hoy la jornada de Rande (Pontevedra). El objetivo y finalidad de esta jornada es, por un lado, dar a conocer las estadísticas y aclarar los conceptos legales y la jurisprudencia sobre este tipo de accidentes y, de otra, mostrar cuáles son los factores de riesgo cardiovascular modificables, ver como actúan y como se pueden corregir a través del cambio de hábitos.
En su intervención, Adela Quinzá-Torroja recordó que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la población española y por primera vez en 2010 también lo fueron por accidente de trabajo en jornada laboral.
Así indicó que la prevención de las dichas enfermedades “es fundamental” y para eso hay que conocer cuáles son sus factores de riesgo y como corregirlos. El cambio de hábitos se comprobó que puede llegar a reducir más de un 30% la probabilidad de que se produzca una de estas enfermedades.
El análisis de las repercusiones de la adopción de buenos hábitos en el ámbito laboral tanto para el trabajador como para el empresario, permitirá “culminar con la creación de las empresas saludables”, segundo indicó Quinzá-Torroja, que consideró que las empresas han de adecuar sus estructuras y optimizar sus recursos a las nuevas exigencias socioeconómicas.
“A partir de aquí, unos de los objetivos tiene que ser el bienestar de sus trabajadores y trabajar de forma conjunta para buscar el máximo beneficio común, que es lo que dará a la empresa diferenciación, competitividad y productividad”, remató la directora del ISSGA.